Axiología y educación (Ideas de precursores)

Sócrates identificó en su ética la virtud y el conocimiento y la conducta, esta última determinada por los conceptos del valor y del bien, manifestado en su aforismo: no hay persona que sabiendo que puede hacer algo mejor lo haga peor (…). Este racionalismo ético causó asombro entre los clásicos.

El pensamiento medieval tuvo también su paradigma educativo. Dentro de los idealistas objetivo que consideraron a los valores como esencias situadas fuera del tiempo y del espacio, existiendo desde siempre y con anterioridad al propio hombre; tuvieron entre sus más fieles representantes, a Platób ( 428 - 347 a. n.e.); Santo Tomás de Aquino (1225-1274) y Hegel (1770-1831). Los idealistas subjetivos, como los neokantianos, partieron del sujeto y consideraron a los valores como creación pura del espíritu humano, independientemente de la realidad.

Santo Tomás de Aquino, (1225 – 1274); que defendía "(…) que por su propia naturaleza el hombre tiene el libre albedrío. Y, por tener libre albedrío, el movimiento hacia la justicia no lo produce Dios (…). Santo Tomás, tomó de Aristóteles la distinción entre virtudes intelectuales y virtudes morales; de éstas, las principales o cardinales a las que se reducen las demás son: justicia, templanza, prudencia y fortaleza. (…). Pero señalaba que estas virtudes no bastaban para conseguir la beatitud eterna: son precisas las virtudes teologales, que Dios ha infundido directamente en el hombre: la fe, esperanza y caridad?
En esta época, de decadencia y crisis fueron los conquistadores europeos los que impusieron en América los ideales "(…) educar como sinónimo de evangelizar? Ante estos dogmas, se levantaron, en defensa de la naciente nación cubana, hombres de incuestionables virtudes morales, dentro de los que se encontraban: Félix Varela, José de la Luz y Caballeros, Varona y José Martí , entre otros.
Luz y Caballero hizo notables aportes a la educación en valores. "Sus criterios sobre el trabajo educativo y sus métodos especializados también resultaron muy positivos, pues permitió inculcar en las jóvenes generaciones criterios muy firmes acerca de: la moral, el sentido del deber, la justicia social, y de la inconformidad con lo mal hecho" (5). Además, enfatizó en la influencia que ejerce en el trabajo educativo el ejemplo personal del docente: "(…) En una palabra, el maestro debe más bien decir a su discípulo haced lo que hago, que oíd lo que digo".
Con firme propósito divulgó sus ideas José Martí al abordar este tema, la educación sería "(…) hecha en lo mental, por la contemplación de los objetos, en lo moral, por el ejemplo diario" . Fue el primero en precisar que la educación debía ser obligatoria, estatal, laica, para todos, conforme a la época, natural, científica, desarrolladora y práctica. De acuerdo a su visión abarcadora para la formación integral del hombre.

La filosofía marxista le atribuye gran importancia a la actividad práctico-material como base para la formación del valor en el sujeto en su relación con el objeto, a la relación hombre-naturaleza y a la unidad de lo subjetivo y lo objetivo en la vida social (Rodríguez, Zaira 1989). Sin embargo, existen algunas concepciones de base filosófica idealista, que aportaron determinadas valoraciones. Por ejemplo: en la escuela de Badén se declaró el concepto de valor, como el objeto fundamental de la filosofía. Dentro de esta corriente de pensamiento, se señala como los más representativos a Wilhelm Windelband (1848-1915), fundador de esta escuela que estableció, la primera sistematización de una teoría del valor en sus "Preludios Filosóficos" de 1884.



Uno de los aportes de la fenomenología fue reconocer la objetividad de los valores. Planteó que éstos adquieren cierta solidez y conciencia mediante el sentimiento puro, espiritual. Sus principales limitaciones estriban en la irreductibilidad del ser y del valor; desconociendo que los valores son posibles en la relación dialéctica; sujeto – sujeto y sujeto – objeto, o sea, mediante la actividad práctica – valorativa – comunicativa del sujeto.
La educación tradicional, se fundamenta en estos presupuestos, y a pesar de sus limitaciones, proporciona indispensables aportes que sirven de base para formar la personalidad de los escolares en las diferentes edades. Ven en el contacto con las grandes realizaciones de la humanidad, las obras de arte y la literatura, así como, los adelantos científicos, valiosos modelos que pueden servir en la formación axiológica de los escolares.
Por otra parte, aparecen los representantes del subjetivismo axiológico que postulan que las cosas no son valiosas propiamente, sino que las relaciones entre las personas las consideran valiosas, no es el valor una cualidad de las cosas, sino un resultado del sujeto que valora. Uno de los representantes de esta escuela fue Meinong (1853 – 1921), quien insistió en los aspectos subjetivos de la captación del valor. Manifestó, que un sujeto tenía valor, en tanto posee la capacidad de provocar un efecto valorativo. Aseguró, que en el sentimiento es donde radica el juicio de valor, y de él, recibe su originalidad y comprensión.
Para los pedagogos cubanos de la época, entre ellos Aguayo (1866 - 1948), estas nuevas teorías filosóficas, axiológicas e idealistas subjetivas, constituyeron un instrumento eficaz en el enfrentamiento al positivismo y al pragmatismo, pues, intentaron dar una solución más integradora al problema de la formación del hombre, situando como tarea primordial en este proceso; la transmisión o apropiación por el individuo de un sistema de valores.
"El nacimiento de la axiología filosófica (…) que había dado una nueva fuerza a la ética tradicional, (…) tuvo entonces una consecuencia inmediata: el nacimiento de la axiología educativa, que sería, a juicio de los teóricos de la pedagogía cubana, el contenido central de la filosofía de la educación.?
Dentro de la filosofía subjetivista aparece la corriente pragmática, que destaca en el conocimiento humano el estudio de los hechos, el papel de la experiencia, vista en su sentido más estrecho, como experiencia subjetiva e individual y asume como criterio de la verdad, la utilidad.
Las manifestaciones más significativas de la llamada Escuela Nueva, comienzan a inicio del siglo XX y tuvo como visión educativa la existencia, la vida y las actividades humanas. En su propuesta educativa, pretende renovar el proceso pedagógico en línea directa con la existencia, los intereses y necesidades de los escolares. Esta base filosófica, tiene entre sus representantes al pragmático John Dewey (1859 1952), que planteó, que los valores solo tienen un sentido y modo de ser reconocidos, en su potencia y su beneficio biológico y social.
La tendencia axiológica predominante en esta propuesta pedagógica, es el subjetivismo o psicologismo axiológico, centrado en el individuo, en la valorización de sus características, necesidades y actividades personales, por lo que predomina una proposición subjetivista de los valores en contraposición a la Educación Tradicional (objetivismo axiológico).
Ello afirma, la conexión del valor y la valoración. Se acredita, que el deseo, el agrado y el interés del sujeto confieren valor al objeto. En este sentido, el sujeto es fuente única del proceso valorativo y es muy difícil establecer una tabla de valores y jerarquizarlos, ya que están condicionados por deseos e intereses humanos.
La identificación entre el ser, el valor y la vivencia valorativa propuesta por esta tendencia subjetivista – psicologista reduce el valor a la valoración, al considerarlo único y exclusivamente como una proyección de actos de valoración del sujeto humano. Se caracterizó la relación hombre – mundo, se privilegia al sujeto, la existencia, las actividades, lo actual, la iniciativa individual. Esta tendencia renovadora cedió lugar a los movimientos de transmisión y reproducción de valores que responden a la constitución y obligación de garantizar las sociedades llamadas "democráticas".
La educación tradicional privilegia los modelos pero nunca llega a darles vida, por el hecho de estar distanciados y desvinculados de la existencia del niño, es decir, de su realidad socio – cultural. La Educación Nueva, propone actitudes desarrolladoras, capaces de lograr la participación, la iniciativa, las actividades; pero deforma esas mismas actitudes al pretender suprimir la función de los modelos, y caer en una espontaneidad inconsistente y perjudicial para el propio desenvolvimiento del escolar.
La educación progresista analiza las bases axiológicas para la formación de valores al establecer la síntesis de lo positivo de las dos tendencias anteriores, criterios con los cuales se coincide..
Las preocupaciones y las necesidades de la sociedad contemporánea son muy distintas a las del pasado, actualmente se clama por la paz, la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, el incremento en la calidad de vida y la conservación y mejora del medio ambiente. Por ello, la sociedad requiere, la formación de sujetos autónomos y críticos, capaces de respetar las opiniones distintas a las propias.
La historia como ciencia revela las diversas formas de movimiento de la sociedad y ayuda a desentrañar las complicadas vías recorridas por la humanidad en su desarrollo, dentro de determinados límites de espacio y tiempo, Todas las tendencias axiológicas expuestas, aportan de una u otra manera al debate axiológico. Su importancia reside en el descubrimiento de aspectos teóricos fundamentales a tener en cuenta para la formación de valores desde la Educación. La tendencia axiológica predominante sienta sus bases en el materialismo dialéctico, la convicción de que la conciencia humana no es productora, sino el producto de un proceso de la vida real, de tal modo, que todas las formaciones ideológicas (ideas, representaciones, visión del mundo, jerarquía de valores), están interconectadas con la actividad material y el desarrollo del hombre.
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